Fogon Oriental

Daniel Guerra: de una lata de membrillo a los grandes escenarios

today25/06/2026 110 3

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El cantautor Daniel Guerra, nacido en Aiguá, Maldonado, y radicado desde hace décadas en Montevideo, visitó La Peña del Fogón en Fogón Oriental para compartir historias, canciones y recuerdos de una vida marcada por la música, el campo y la palabra.

Con una trayectoria iniciada en los años 60, discos desde 1979 y una obra que une milonga, valses, chamarras, serraneras y poesía de raíz campestre, Daniel Guerra llegó al fogón con su guitarra y con ese universo propio que ha construido entre la memoria rural, la reflexión y la canción. En la charla también apareció su nuevo trabajo, Universo Interior, al que definió como uno de los más fuertes en contenido dentro de su camino artístico.

Una vida atravesada por el campo

Desde el comienzo de la entrevista, Daniel Guerra dejó claro que su canto nace de una experiencia vivida, no de una mirada ajena sobre el mundo rural. Recordó su infancia en campaña, cerca de Aiguá, en una zona donde antes había rancheríos, plantaciones, almacenes móviles y mucho trabajo vinculado a la tierra.

“Yo creo haber conocido, no sé si el trabajo o la maquinaria rural primero que un juguete”, expresó.

Esa raíz campesina aparece en buena parte de su obra. Para Daniel, las canciones fueron nutriéndose de alegrías, decepciones, caminos duros y silencios. “Todo eso es un bagaje de cosas que a uno le han dado vitalidad, pero han nutrido sus canciones”, señaló.

También explicó que, desde su primer trabajo hasta el más reciente, existe una línea común en sus textos. En Universo Interior, dijo, esa esencia vuelve con más fuerza, tanto desde lo campestre como desde lo personal y reflexivo.

La primera guitarra: una lata de dulce de membrillo, tanza y necesidad de música

Uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando Daniel recordó cómo nació su deseo de tener una guitarra. En aquellos años, en la campaña, escuchaba música en viejas radios alimentadas por cargadores vinculados al molino. Pero no sabía exactamente cómo era una guitarra hasta que vio una imagen en un catálogo de London París.

A partir de esa foto, se las ingenió para construir su primer instrumento.

“Ahí conocí una guitarra. Entonces ahí me la ingenié para hacer con madera, la tapa de esa lata rectangular, cuerdas de tanza, y las ataba y tocaba”, contó.

Aquella guitarra improvisada lo acompañaba cuando iba a cuidar animales en un cañadón. “Yo tocaba que era impresionante”, recordó entre sonrisas.

Más tarde, al ver su interés, su padre fue a Aiguá a caballo y recorrió 40 kilómetros para comprarle una guitarra de verdad. Daniel relató que al llegar de noche a su casa, su padre lo mandó al dormitorio a buscar algo. Allí, sobre la cama, encontró el regalo.

“Cuando me enfrento en la cama veo una guitarra de verdad. ¿Y sabés la funda lo que era? Una bolsa de azúcar con un puño. Y yo no podía creer que estaba tocando una guitarra de verdad”, recordó.

De Aiguá a Montevideo, con la música siempre cerca

Con los años, Daniel Guerra dejó el pago para estudiar y se volcó a la disciplina agropecuaria, sin abandonar nunca la música. Contó que aquella guitarra lo ayudó incluso a sostener parte de su camino, comprar libros y acompañar sus estudios.

Ya en Montevideo, comenzó a vincularse con músicos, profesores y referentes. En la conversación recordó haber conocido a Tabaré Etcheverry, haber compartido con Aníbal Sampayo y también su vínculo con Osiris Rodríguez Castillos, a través de un luthier que llegó a prestarle una guitarra de Osiris para una grabación.

“Está grabada con la guitarra de Osiris”, contó, al repasar una de esas historias que cruzan azar, memoria y música.

También mencionó su formación vocal con Augusto de Giuli, tenor uruguayo que representó al país en la Scala de Milán, y su vínculo de aprendizaje con César Viglietti, padre de Daniel Viglietti.

La Rochense y una canción que se fue lejos

En la entrevista no podía faltar La Rochense, una de las canciones más conocidas de Daniel Guerra y una de las más pedidas por la audiencia. El propio artista reconoció que la obra tomó una dimensión que aún lo sorprende.

“No me explico qué tiene o qué tenía o sigue teniendo”, dijo.

Daniel contó que la inspiración nació junto a Gabino Sosa, a partir de la imagen de un paisano en un local feria de Paragé, en Rocha. Aquel hombre, desaliñado, barbudo y mirando a lo lejos, disparó la pregunta que dio origen a la letra: qué estaría pensando, si en Paragé, en Rocha o en su propia historia.

Luego, en Durazno, trabajaron la canción. Daniel explicó que colaboró sugiriendo ajustes para poder interpretarla con comodidad, hasta que finalmente apareció la forma musical que necesitaba.

En la producción participaron músicos que le dieron a la canción una riqueza especial, entre ellos Julio López y Carlos Busquiazo. Sobre este último, destacó la fuerza de su acordeón: “Creo que es el gancho de la canción”.

Cantar lo que no siempre tiene lugar

Daniel Guerra también reflexionó sobre las dificultades de sostener una propuesta musical ligada a lo rural y a la canción de raíz. Con mucha sinceridad, dijo que hace tiempo percibe que ese tipo de expresión tiene cada vez menos espacios.

“Yo me doy cuenta que esta propuesta no tiene cabida ya. No tiene cabida en los festivales, no tiene cabida casi en ningún lado”, expresó.

Sin embargo, reconoció que fue “tozudo” en no cambiar la temática. Esa fidelidad a su mundo poético y musical lo mantuvo en una senda propia, aun cuando eso implicara dificultades, rechazos o silencios.

También recordó una frase dura que recibió en un canal de televisión: “Su cara no vende”. Para él, aquello marcó un límite, pero no cambió su camino.

La canción en vivo y la emoción de la Peña

Durante su visita a La Peña del Fogón, Daniel Guerra interpretó en vivo Cuéntame paisano hermano, una canción de fuerte contenido social, que mira al trabajador rural y pregunta por las desigualdades de la tierra, la pobreza y la vida en el campo.

“Cuéntame paisano hermano, si en el campo hay riquezas, tú trabajás siempre en él y vivís en la pobreza”, cantó, acompañado por su guitarra.

La interpretación generó emoción en el estudio y también mensajes de la audiencia, que saludó al artista desde distintos puntos del país, entre ellos San José y Florida.

Un puente con la gente

Antes de despedirse, Daniel Guerra agradeció la invitación y destacó el valor de estos espacios para mantener viva la comunicación entre el artista y el público.

“Gracias a este puente es que la gente siempre nos tiene presente. Si no fuera así, de ninguna manera nos conocerían”, afirmó.

Su paso por Fogón Oriental dejó canciones, recuerdos y anécdotas, pero sobre todo la imagen de un artista que sigue cantando desde el lugar que lo formó: la campaña, la guitarra, la palabra sencilla y la memoria de un Uruguay profundo.

Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:

Escrito por equipodecantoyfogon

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