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En Fogón Oriental conversamos con Daniel Silveira, teniente coronel retirado y coordinador del CECOED de Rocha, sobre el trabajo que se realiza en el departamento para evitar o retrasar la llegada del picudo rojo, una plaga que ya afectó palmeras en distintos puntos del país.
En el marco del mes del medio ambiente, la entrevista puso el foco en la protección de las palmeras del este, parte fundamental del paisaje, la identidad y el patrimonio natural rochense.
“Hoy nosotros no tenemos picudo rojo todavía”; explicó Silveira, al señalar que las recorridas y controles realizados hasta el momento no han detectado palmeras infectadas dentro del departamento. De todos modos, aclaró que la situación exige vigilancia permanente.
Silveira explicó que en Rocha se colocaron trampas en distintos puntos del territorio para monitorear el eventual ingreso del insecto. Cuando aparece un ejemplar en una trampa, se delimita un área de control de cinco y luego diez kilómetros para investigar si existen palmeras afectadas.
Hasta ahora, esas inspecciones no han encontrado focos establecidos. Según indicó, los ejemplares aislados podrían haber llegado transportados por vehículos, camiones u otros medios, sin que eso implique necesariamente la presencia de la plaga instalada en la zona.
El departamento mantiene recorridas cada tres o cuatro días por diferentes palmares y zonas sensibles. El objetivo es detectar cualquier señal a tiempo y actuar antes de que el picudo pueda avanzar.
El trabajo comenzó cuando la plaga avanzó por buena parte de la zona costera, desde Colonia hasta Maldonado, y también llegó a departamentos como Durazno y Soriano. Frente a ese escenario, Rocha encendió primero una “luz amarilla” y luego una alerta más fuerte.
La Intendencia conformó un equipo técnico con participación de la Universidad de la República, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, la Dirección de Ambiente y Parques y Jardines.
Una de las primeras medidas fue crear un cordón sanitario alrededor del departamento. Para eso se relevaron las palmeras cercanas a los principales ingresos y se retiraron unas 340 palmeras phoenix canariensis, una especie especialmente atractiva para el insecto.
Rocha también decretó una emergencia sanitaria departamental, lo que permitió limitar el traslado de palmeras, evitar podas en períodos de mayor riesgo y avanzar en controles sobre espacios públicos y privados.
Silveira informó que ya se trataron unas 2.500 palmeras. Los procedimientos incluyen endoterapia, una inyección aplicada en el tronco, y duchas foliares con productos autorizados.
Además, el departamento trabaja con un sistema de comunicación directa llamado “fono picudo” (098 726 728), para que los vecinos puedan enviar fotos, ubicación y consultas ante posibles síntomas. Luego, técnicos evalúan cada caso y dan respuesta.
“Prevenir hace la diferencia”; remarcó Silveira, al explicar que la participación de la población es clave. Los propietarios de palmeras deben comunicar su presencia, realizar tratamientos o, si no pueden hacerlo y desean retirarlas, coordinar con el equipo correspondiente.
También se creó un Fondo Picudo, inspirado en experiencias de colaboración anteriores, para recibir aportes de empresas, personas e instituciones que permitan sostener los costos de prevención.
Otra línea de trabajo incorpora duchas preventivas con un hongo autorizado por el Ministerio de Ganadería. Aunque todavía se están evaluando sus resultados, Silveira explicó que podría ser una herramienta importante si se confirma su efectividad.
En palmeras bajas, la aplicación puede hacerse desde tierra. En ejemplares de mayor altura se utilizan drones, una metodología que Rocha está probando como parte de este proceso preventivo.
El coordinador del CECOED señaló que el departamento ha debido funcionar casi como un laboratorio, probando productos, métodos y estrategias, porque no existía una experiencia nacional previa suficientemente consolidada para enfrentar la plaga.
La preocupación de Rocha tiene una razón central: el departamento cuenta con más de siete millones de palmeras en sus zonas de palmares. No se trata solo de un recurso natural, sino de un símbolo del territorio.
“Figura en el escudo”; recordó Silveira, al subrayar el peso identitario que tienen los palmares para Rocha. La estrategia apunta a rodear y proteger esas áreas antes de que el insecto llegue a ellas.
Por eso también se trabaja fuera del departamento, apoyando acciones en zonas limítrofes con Maldonado y Lavalleja, especialmente en áreas como Aiguá y otros posibles puntos de ingreso. La lógica es combatir la plaga antes de que alcance el corazón de los palmares rochenses.
La entrevista también abordó el trabajo del CECOED frente a la posible llegada de un episodio de El Niño. Silveira explicó que ya se solicitó información al SINAE y a INUMET, y que se coordinan acciones con municipios, Obras y Parques y Jardines para adelantar trabajos que puedan reducir riesgos.
Rocha presta especial atención a la zona norte del departamento, donde se ubican establecimientos arroceros y áreas que podrían quedar aisladas ante grandes lluvias. También se viene trabajando con Cebollatí, localidad que podría quedar desconectada si se corta la ruta 15.
En ese marco, se realiza un relevamiento georreferenciado de establecimientos y zonas sensibles, para saber con precisión dónde actuar si se presentan inundaciones o necesidades de evacuación.
La charla dejó claro que Rocha trabaja en varios frentes: proteger sus palmares, prevenir la llegada del picudo rojo y anticiparse a escenarios climáticos complejos. Una tarea que combina coordinación técnica, apoyo institucional y participación de la población.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon