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Alberto Vaccaro, profesor, periodista, comunicador y escritor de Pan de Azúcar, conversó con Fogón Oriental sobre Con el lenguaje del sentimiento, su nuevo libro y el primero dedicado plenamente a la poesía. Con más de 40 años de trayectoria en Radio RBC de Piriápolis, una vida ligada a la docencia, la astronomía y la memoria local, Vaccaro se anima en esta obra a compartir una zona más íntima de su escritura.
Desde el comienzo de la charla, el autor reconoció que este libro era una deuda pendiente consigo mismo. “De lo primero que escribí en mi vida fueron poesías”, contó, al recordar textos de adolescencia, publicaciones aisladas y una relación temprana con la palabra poética. Sin embargo, nunca se había decidido a reunir ese material en un libro propio.
A diferencia de otros trabajos vinculados a la memoria, la investigación o la historia local, Con el lenguaje del sentimiento nace desde un lugar más personal. Vaccaro explicó que muchas veces resulta más sencillo escribir sobre lo que uno investiga o recuerda que exponer aquello que nace del sentimiento.
“Es un poco más complicado cuando tiene que abrirse de esa manera, pero bueno, creo que era algo que tenía que hacer algún día y me animé”, expresó, al definir el paso que dio con esta publicación.
El escritor también comparó esta experiencia con la declamación. Desde niño estudió ese arte y se acostumbró a recitar textos de otros autores, pero reconoció que nunca le resultó fácil recitar algo propio. En este libro ocurre algo parecido: no solo entrega la forma literaria, sino también el contenido emocional de su vida.
Vaccaro explicó que la escritura siempre fue para él una manera de tramitar momentos difíciles, sentimientos especiales o situaciones personales. “Escribir es una forma de aliviarse”, afirmó, al señalar que muchas veces encontró en la palabra un refugio y una forma de ordenar aquello que lo atravesaba.
También definió el libro como un puente que recién se completa cuando llega al lector. “Algo que se escribe si no llega al lector es un puente que está a medio terminar”, dijo, al explicar por qué publicar estos poemas le permite sentir que una etapa se cierra y, al mismo tiempo, se abre.
Esa imagen resume muy bien el sentido de esta obra: textos escritos a lo largo de diferentes momentos de la vida, pero reunidos ahora para encontrarse con otros.
En sus redes, Vaccaro definió este libro como aquel que empezó a escribir de niño. Consultado sobre cuánto de ese niño de Pan de Azúcar aparece en las páginas, respondió que el tiempo ha cambiado más lo exterior que lo interior.
“Creo que ha cambiado mucho menos el niño sentimental que el niño que se puede ver”, reflexionó, al señalar que los años pasan, pero hay sueños, ilusiones y formas de sensibilidad que se mantienen.
El libro funciona entonces como un recorrido por distintas edades. Algunos poemas vienen de la niñez, otros de la adolescencia y otros de tiempos recientes. Por eso también lo definió como un espejo: al releerlos, se encuentra consigo mismo en diferentes épocas, circunstancias y estados emocionales.
La poesía no llega ahora como una novedad, sino como algo que siempre estuvo en su manera de mirar el mundo. Vaccaro recordó que desde niño estudió declamación, leyó mucha poesía y tuvo una fuerte influencia familiar, especialmente de su madre, profesora de español y cercana a la literatura.
“Siempre estuvo presente en mi forma de mirar la vida”, señaló, al hablar de una sensibilidad que lo acompañó desde la infancia, aunque durante muchos años le generara cierto pudor hacer pública su propia voz poética.
Esa trayectoria explica por qué el libro no aparece como un gesto improvisado, sino como el resultado de una relación larga, sostenida y silenciosa con la poesía.
Aunque Vaccaro aclaró que este libro es quizá el menos localizado de sus trabajos, Pan de Azúcar está presente de una forma más sutil. No necesariamente aparece nombrado en cada texto, pero los paisajes, recuerdos y afectos que lo rodean pertenecen a su ciudad natal.
“Yo soy de acá, estoy enraizado”, afirmó, al hablar de una pertenencia profunda. Contó que pudo haber vivido en Italia o en Montevideo, donde tuvo oportunidades laborales como periodista y profesor, pero nunca quiso dejar Pan de Azúcar.
Ese sentido de arraigo atraviesa su vida y también su escritura. Caminar por las calles de su ciudad es reencontrarse con la infancia, con los trayectos al colegio y al liceo, con los afectos y con una memoria que sigue viva en cada rincón.
Durante muchos años, Vaccaro fue profesor de astronomía y trabajó en el observatorio del Liceo de San Carlos, el único que durante largo tiempo existió en el departamento de Maldonado. Esa experiencia también alimentó su mirada poética.
“La vida es casi como un milagro”, expresó, al hablar de la comprensión del cosmos, del lugar del ser humano en el universo y de la pequeñez del tiempo que habitamos.
Sin embargo, aclaró que su vocación más fuerte siempre fue la docencia y la comunicación. Para él, mirar el cielo tenía un sentido especial cuando podía compartirlo con estudiantes. Lo importante no era solo observar, sino transmitir esa experiencia, abrir preguntas y despertar sensibilidad en otros.
La historia radial de Alberto Vaccaro comenzó casi junto con la propia vida de Radio RBC. La emisora tenía apenas unos días de iniciadas sus transmisiones cuando, impulsado por su madre, decidió acercarse a ese mundo que tanto le atraía. Ella sabía que a Alberto le gustaba la radio y lo animó a comunicarse con la emisora para ofrecerse.
Primero comenzó como corresponsal en Pan de Azúcar, tarea que realizó durante poco más de un mes. Luego surgió la oportunidad de hacerse cargo del programa de la mañana, cuando la persona que lo conducía dejó de ir. Así empezó un camino que ya lleva 44 años de radio y más de 11.500 emisiones matutinas.
En esa etapa inicial apareció una figura clave: Carlos Repetto, fundador y referente de Radio RBC. Vaccaro recordó que había estudiado ingeniería, astronomía y declamación, pero que el oficio radial lo aprendió en la práctica, acompañado por Repetto. “Repetto me fue enseñando todo lo que sé de esto”, contó, al reconocer en él a su tutor radial y a quien lo guio en los primeros pasos de una profesión que terminaría marcando buena parte de su vida.
Con el tiempo, la radio se volvió una forma de diálogo permanente con la comunidad. Al salir a caminar por Pan de Azúcar, Vaccaro recibe comentarios, aportes y devoluciones de los oyentes. Ese intercambio cotidiano, casi como un “rating en vivo”, confirma la cercanía de una voz que acompaña a su pueblo desde hace más de cuatro décadas.
Vaccaro trabajó 40 años en secundaria y luego continuó algunos años más en la enseñanza privada. Aunque ya está jubilado, sigue dando un curso semanal en la Casa de la Cultura de Pan de Azúcar, simplemente por el gusto de compartir conocimientos.
“Es muy difícil después de 45 años de clase decir ‘no doy más’”, reconoció, al hablar de una vocación que no se apaga con el retiro formal.
También habló de la carga emocional de la docencia y la comunicación. Dar noticias difíciles o escuchar realidades duras de estudiantes deja huellas. “Me pasa en la radio a veces emocionarme con alguna noticia y tener que contener la respiración para poderla dar”, contó, al mostrar el costado humano de una trayectoria marcada por la cercanía con la gente.
A pesar de su extensa trayectoria, Vaccaro siente que aún tiene mucho por escribir. “Me queda mucho por decir”, afirmó, al mencionar recuerdos de Pan de Azúcar, historias locales y proyectos que espera poder concretar.
Con el lenguaje del sentimiento es una autopublicación, realizada con esfuerzo personal. El libro está disponible en Casa Quintela en Pan de Azúcar y también se proyecta su venta a través de MercadoLibre, para que pueda llegar a lectores de distintos lugares del Uruguay.
La entrevista con Alberto Vaccaro permitió descubrir una faceta más íntima de una voz conocida por la radio, la docencia, la astronomía y la memoria local. En este nuevo libro, el comunicador se anima a abrir una parte más reservada de su camino, confirmando que la poesía también puede ser una forma de contar la vida, aliviar el alma y tender un puente hacia los demás.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon