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London Calling Podcast Yana Bolder
today05/06/2026 28 16
Santi Echavalete, joven cantor olimareño nacido y criado en Treinta y Tres, llegó a La Peña del Fogón para compartir canciones, recuerdos y una mirada muy personal sobre la música de raíz. Marcado por el Olimar, por los paisajes serranos de Cerros de Amaro y por una identidad musical profundamente ligada a su departamento, el artista repasó su camino como solista, sus primeras experiencias en Montevideo y el vínculo entrañable que lo unió a Pepe Guerra, a quien acompañó en su última banda hasta su fallecimiento en junio de 2024.
La charla comenzó con música en vivo y con el clima propio de una peña. Santi agradeció la invitación y recordó el vínculo de años con el programa. “Recontra contento de estar en el fogón el día de hoy”, expresó, al saludar también a la audiencia y a quienes le habían prometido estar escuchando.
Consultado sobre cómo lo marcó haber nacido y crecido en Treinta y Tres, a orillas del Olimar, Santi habló de un misterio difícil de explicar. Para él, hay algo del paisaje, de la casa y de la música escuchada desde niño que termina quedando en la manera de decir y de tocar.
“Seguramente todo lo que uno escuchó desde chico y lo que entró en el aire de la casa por los oídos tuvo que ver”, señaló, al intentar explicar por qué tantos artistas olimareños comparten ciertas formas de cantar, tocar la guitarra y expresar la poesía.
También reconoció que Treinta y Tres tiene una identidad muy marcada, aunque difícil de definir con palabras. “No podemos definirlo”, dijo, al hablar de ese sello que aparece en la música, en los referentes y en la forma de sentir de quienes vienen de esa tierra.
Aunque su vida musical está asociada a Treinta y Tres, la conversación también llevó a los recuerdos familiares en Cerros de Amaro, zona serrana próxima al límite con Cerro Largo. Allí vivían sus abuelos y allí Santi pasó tiempos largos de infancia, entre familia, campo, cañadas, piedras y actividades propias de la campaña.
“Son cosas que a uno le quedan para toda la vida”, recordó, al hablar de aquellos veranos y de una experiencia rural que todavía siente presente en su música. En ese sentido, reconoció que ese territorio forma parte de lo que es hoy como cantor.
Santi también confesó que le debe una canción a ese lugar. “Siempre tengo en el tintero el lugar, los Cerros de Amaro y ese lugar en el que uno en cantidad de cosas se forjó”, expresó, al hablar de esa suerte de patria chica que aún espera ser transformada en canción.
Santi contó que su vínculo con la música apareció desde muy temprano. A los 11 años comenzó a estudiar guitarra, aunque antes ya golpeaba tachos y objetos con una inclinación más percusiva. En su casa no había músicos, pero sí acceso a discos, casetes y canciones de distintos géneros.
Recordó especialmente un casete de Taboré Etcheverry, artista con quien años después supo que tenía un parentesco familiar. También mencionó tangos, Los Iracundos y mucha música nacional. “Siempre marcado por la música nuestra y por la cantidad de gente de allá del pago que uno escuchaba más cercanamente”, dijo, al resumir esa primera formación sensible.
Esa búsqueda también estuvo atravesada por el Festival del Olimar, que para Santi sigue siendo la fiesta por excelencia de Treinta y Tres. Allí, explicó, la canción ocupa un lugar central y funciona como estandarte de identidad para el departamento.
La llegada a Montevideo también dejó una marca importante. Santi recordó su paso por El Cimarrón, espacio de trabajo y también de primeras actuaciones en la capital. Para muchos jóvenes del interior, ese lugar fue punto de encuentro, refugio y celebración.
“Fue como estar en un lugar lejos cantando cosas del pago”, contó, al describir lo que significaba compartir música lejos de la tierra de origen. Allí aparecían el desarraigo, la nostalgia, los encuentros con otros estudiantes o trabajadores del interior y una forma de sostener la identidad en medio de la ciudad.
Santi también vinculó esa experiencia con una de sus canciones, “Mañana”, nacida en aquellos años y dedicada a ese sentimiento de distancia, espera y pertenencia. La canción fue premiada en 2017 como mejor canción inédita en el Festival del Olimar, algo que él recordó como “una alegría y una sorpresa”.

El Festival del Olimar ocupa un lugar fundamental en su historia. Tras ganar el premio a mejor canción inédita con “Mañana”, Santi volvió al escenario en años posteriores, ya como parte de una relación más sostenida con el festival.
“Es estar en casa y cantándole a la gente de uno”, expresó, al describir lo que significa subirse a ese escenario. También recordó que su primera gran experiencia allí estuvo vinculada a Pepe Guerra, en una obra central ante miles de personas, un momento que definió como una verdadera locura por la magnitud emocional y artística.
Buena parte de la entrevista estuvo atravesada por la memoria de Pepe Guerra. Santi contó que de niño se despertaba de madrugada para verlo cantar en televisión. Años después, la vida lo llevó a compartir escenario y ruta con él.
“Yo me quedaba despierto para verlo cantar en la tele”, recordó, al hablar de esa admiración infantil que luego se transformó en cercanía real. El primer contacto llegó a través del Turu, con quien Santi ya venía tocando desde 2007. Un día lo llamó Pepe Guerra y la emoción fue enorme.
Santi recordó que al comienzo lo trataba de usted, pero Pepe le pidió que no lo hiciera. También le dijo que no se consideraba un gran guitarrista, a lo que Pepe respondió con una frase que quedó grabada: “Yo quiero un guitarrero de 33”. Para Santi, esa definición abrió la puerta a una experiencia que lo marcaría profundamente.
Más allá de los escenarios, lo que más conserva de Pepe son los momentos cotidianos. “Me quedo con las horas de ruta, el mate, esas charlas”, señaló, al recordar asados, acampadas, viajes y una cercanía atravesada siempre por la música.
Al hablar de Pepe Guerra, Santi destacó su humor, su carisma y, sobre todo, su sencillez. “Un tipo normal y sencillo, muy sencillo”, dijo, al describirlo desde la interna de quienes compartieron trabajo y camino con él.
Esa idea se vinculó luego con una frase de Víctor Lima que Santi ha citado en otras ocasiones: “la difícil belleza de lo sencillo”. Para el cantor olimareño, esa sencillez es casi una utopía y una búsqueda constante dentro de la música de raíz.
“Estamos todos un poco en esa búsqueda constante”, afirmó, al hablar de una forma de decir que permita que la gente se identifique con cosas simples, cercanas y propias. Allí ubica parte de la grandeza de figuras como Víctor Lima y Los Olimareños: en haber logrado transformar lo cotidiano en canción profunda.
La conversación también abrió una mirada hacia el futuro del folklore y la canción popular. Santi valoró que, pese al bombardeo cultural y comunicacional del mundo actual, siguen apareciendo gurises y gurisas que hacen música nuestra.
“Hay una cantidad de gurisadas haciendo cosas nuestras”, expresó, al definirlo como “una luz muy linda de esperanza”. Para él, las nuevas generaciones tendrán el desafío de integrar los nuevos paradigmas de la vida contemporánea sin perder la forma de decir propia de la canción de raíz.
También planteó que el género deberá encontrar maneras de incorporar elementos actuales, porque el mundo cambió y seguirá cambiando. La clave estará, según su mirada, en juntar esos dos mundos: la tradición y la actualidad.
Al cierre, Santi reflexionó sobre qué busca transmitir cuando sube al escenario. No habló de un único mensaje, sino de las canciones como portadoras de distintas miradas, emociones y temas.
“El arte es algo vivo”, se dijo durante la charla, y Santi coincidió plenamente. Sus canciones pueden hablar del desarraigo, de la querencia, de la memoria, de la amistad o de lo que aparezca mañana como necesidad expresiva.
La visita de Santi Echavalete a La Peña del Fogón dejó mucho más que música en vivo. Dejó la imagen de un cantor formado entre el Olimar, el campo, Montevideo, Maldonado y la memoria de grandes referentes. Un artista que canta desde la raíz, pero con la mirada puesta en lo que viene, sosteniendo la herencia de Pepe Guerra y de tantos creadores que hicieron de la sencillez una forma profunda de decir.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon