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En Fogón Oriental, Susana Tabares compartió una historia profundamente anclada en Curtina, departamento de Tacuarembó, donde el proyecto “Cosiendo Sueños” se consolidó como una herramienta real de trabajo, inclusión y crecimiento comunitario, nacida dentro de una experiencia mayor: Curtina Recicla.
Lejos de ser un emprendimiento aislado, la iniciativa forma parte de un proceso que comenzó en 2017 con la gestión de residuos y la incorporación de valor a materiales reciclados, impulsado por distintos apoyos institucionales y el compromiso local.
Tabares explicó que “Cosiendo Sueños” surge como una evolución natural dentro de Curtina Recicla, integrando la costura como herramienta para generar trabajo, especialmente entre mujeres del interior.
El proyecto comenzó con tres máquinas industriales, pero sin un espacio físico. Ese fue uno de los primeros desafíos: conseguir un lugar donde funcionar. La solución llegó con la utilización de un salón de la capilla local, que volvió a cobrar vida después de años sin actividad.
Allí no solo funcionó el taller de costura, sino también espacios de formación en cocina, panadería y otras áreas, consolidando un verdadero centro comunitario.
Uno de los aspectos más potentes del relato es la construcción colectiva. Desde sus inicios, el proyecto convocó a decenas de mujeres: en el primer curso de costura se anotaron 40 participantes, lo que obligó a organizar turnos para poder sostener la formación.
“Ahí empezó la revolución de la costura”, resumió Tabares, destacando cómo esa experiencia inicial derivó en múltiples emprendimientos individuales y en la replicación del modelo en otras localidades como Sauce de Batoví y Achar.
A lo largo de los años, el proyecto logró vincularse con empresas y organizaciones, generando producción a escala y oportunidades laborales reales.
Uno de los hitos fue el trabajo con la empresa Mare Sustentable, donde confeccionaron más de 500 bolsos, en una experiencia que involucró a mujeres de distintas localidades trabajando en conjunto.
Más recientemente, el vínculo con Montes del Plata permitió desarrollar productos reutilizando uniformes industriales, en coordinación con diseñadores y con una lógica de producción en serie.
“No es solo trabajo, también son herramientas”, destacó Tabares, en referencia a las capacitaciones recibidas en costos, ergonomía y organización del trabajo.
El testimonio también pone el foco en la realidad del interior profundo, donde muchas veces las oportunidades no llegan de forma directa.
“Hay mujeres esperando que se les dé una herramienta”, afirmó, subrayando la importancia de generar puentes entre las capacidades locales y los recursos disponibles.
En ese sentido, el rol de la Intendencia de Tacuarembó aparece como clave, tanto en el apoyo al proyecto como en la generación de oportunidades para jóvenes, como el caso de su propio hijo, formado en turismo y hoy trabajando en el departamento.
Más allá de la costura, Curtina Recicla mantiene activa la línea de reciclaje, con clasificación de residuos que luego son comercializados, generando ingresos para varias familias.
Este enfoque de economía circular no solo aporta al cuidado ambiental, sino que también se convierte en una fuente concreta de sustento.
“Cosiendo Sueños” no es solo un taller: es una red de historias, aprendizajes y oportunidades que se entrelazan.
Desde un pueblo de menos de mil habitantes, la experiencia demuestra que con organización, compromiso y trabajo colectivo es posible generar cambios reales.
Una historia que nace en Curtina, pero que interpela a todo el interior del país.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon