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En su columna en Fogón Oriental, el Lic. Ítalo Fernández propuso una reflexión profunda sobre el Viernes Santo como un momento donde la alimentación deja de ser un acto cotidiano para convertirse en un hecho cargado de significado cultural, religioso y personal.
Lejos de limitarse a la tradicional consigna de “no comer carne roja”, Fernández explicó que esta práctica responde a un sistema simbólico mucho más amplio, donde el calendario marca no solo qué se consume, sino también cómo y por qué se hace.
“El calendario nos marca lo que tenemos que comer y lo que tenemos que descartar en el día de hoy”, señaló, destacando que se trata de uno de los momentos donde la gastronomía se conecta directamente con la espiritualidad.
Uno de los puntos centrales fue la idea del ayuno, entendido no como la ausencia total de comida, sino como un acto de moderación y reflexión.
Fernández explicó que este día invita a “comer lo necesario”, incorporando también un componente de sacrificio y de introspección personal, en una jornada que propone detener el ritmo habitual para encontrarse con uno mismo.
“Darse ese tiempo también para encontrarse con sí mismo” es parte esencial del sentido del día, en un contexto donde muchas veces la vida cotidiana impide ese ejercicio.
La columna también planteó una lectura clara sobre cómo se vive el Viernes Santo desde distintos lugares. Fernández identificó tres ejes: la fe, la tradición y la costumbre.
Para quienes practican la fe, el cumplimiento de estas prácticas tiene un sentido profundo y consciente, mientras que otros lo viven desde lo cultural o incluso como una rutina heredada.
En todos los casos, el hecho mantiene su vigencia como un fenómeno social que atraviesa lo individual, lo familiar y lo comunitario.
Uno de los elementos más significativos es el consumo de pescado, que adquiere un valor distinto al del resto del año.
Aunque muchas personas lo incorporan habitualmente en su dieta, en este contexto se transforma en un alimento cargado de simbolismo, asociado directamente al sentido de la fecha.
“No es la comida de todos los días”, explicó Fernández, subrayando que lo importante no es solo el alimento en sí, sino el significado que adquiere en ese momento.
En un país laico como Uruguay, donde no todos comparten la misma creencia religiosa, Fernández destacó que estas prácticas siguen presentes como parte de la memoria cultural colectiva.
El Viernes Santo, entonces, se mantiene como uno de esos momentos donde la gastronomía, la tradición y la espiritualidad se cruzan, generando una instancia de reflexión que va más allá de lo que hay en el plato.
En definitiva, más que una restricción, se trata de una oportunidad: la de conectar con el sentido, con la historia y con uno mismo.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon
Italo Fernandez platos criollos