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El raid hípico es una de las tradiciones deportivas más profundas del interior del Uruguay. Más que una competencia de resistencia entre caballo y jinete, es un encuentro de pueblos, familias y generaciones que comparten la misma pasión por el caballo. De ese mundo habló en Fogón Oriental el relator y comentarista deportivo del raid, y ex jinete, Gualberto “Pico” Silva, una voz muy reconocida dentro del ambiente ecuestre.
Oriundo de Santa Clara de Olimar, uno de los puntos históricos del raid en el país, Silva recordó que su vínculo con los caballos comenzó prácticamente desde la infancia. En su entorno familiar el caballo era parte natural de la vida diaria y del trabajo. Por eso, como él mismo dijo durante la entrevista, en esos pagos “si no te regalaban un caballo, te regalaban una pelota de fútbol”.
Aquella cercanía con los equinos lo llevó muy joven a convertirse en raidista. Con apenas 13 años participó por primera vez en el Raid Independencia Nacional de Santa Clara, una de las competencias más tradicionales del calendario. Ese debut marcó el inicio de una relación que con el paso del tiempo se transformó en una verdadera forma de vida.
Después de muchos años participando en las competencias, Silva fue cambiando de rol dentro del deporte. Además de raidista también fue dirigente del Club Hispano de Santa Clara, una de las instituciones más antiguas vinculadas a este deporte dentro de la Federación Ecuestre Uruguaya.
Con el tiempo llegó otra etapa que marcaría su camino: la radio. A comienzos de los años 2000 dejó de competir para subir a un móvil radial y comenzar a relatar las carreras. Lo que empezó como una colaboración con una emisora local terminó convirtiéndose en una nueva pasión.
Desde entonces ha acompañado innumerables competencias en todo el país. En su trayectoria también integró el histórico equipo “Uruguay del Caballo” de Radio Carve 850 AM, uno de los espacios radiales más recordados para los seguidores del deporte ecuestre en Uruguay.
Actualmente forma parte del equipo hípico de Radio La Voz de Melo, desde donde continúa transmitiendo las competencias del noreste del país, recorriendo pueblos y rutas donde el raid sigue siendo una verdadera fiesta popular.
El raid hípico tiene más de un siglo de historia en el país. Sus primeras competencias de resistencia comenzaron a organizarse a principios del siglo XX y con el paso de las décadas fueron consolidando una estructura institucional.
Hoy la Federación Ecuestre Uruguaya reúne a más de cincuenta clubes en todo el territorio nacional y el raid fue reconocido oficialmente como deporte auténticamente uruguayo por el Parlamento.
Silva explicó que detrás de cada competencia existe un trabajo muy grande en materia de reglamentos y controles veterinarios para proteger al caballo. Durante las carreras, los animales pasan por revisaciones médicas obligatorias donde se controlan pulsaciones y estado físico antes de poder continuar en la prueba.
Para quienes viven este deporte desde adentro, el caballo no es simplemente un competidor. Es un compañero de vida. “Perder un caballo es como perder un integrante de la familia”, señaló.
Pero el raid no se limita a lo deportivo. En muchas localidades del interior representa uno de los eventos más importantes del año. Durante el fin de semana de competencia los pueblos se transforman.
El sábado suele ser la antesala festiva, con bailes del raid que convocan a vecinos y visitantes. En esos escenarios han pasado grandes nombres de la música popular, desde orquestas tropicales hasta artistas del folklore y la música del interior. Es un momento de encuentro, de baile y de camaradería que forma parte inseparable de la tradición.
El domingo llega la competencia: kilómetros de caminos rurales, equipos acompañando a los jinetes, familias enteras siguiendo la carrera y radios transmitiendo en vivo cada etapa.
Desde Sarandí Grande y Santa Clara de Olimar, pasando por Ansina, Varela, Río Branco, Tala o Minas de Corrales, el raid recorre buena parte del país manteniendo viva una cultura profundamente ligada al campo.
Para Pico Silva, el raid es mucho más que una disciplina deportiva. Es una escuela de vida que se transmite de generación en generación. En su propio caso, esa pasión sigue viva incluso dentro de su familia, donde ya aparece una nueva generación esperando el momento de subirse al caballo.
Aunque hoy su lugar principal esté detrás del micrófono relatando las competencias, la emoción del raid sigue corriendo por sus venas.
En la entrevista compartió ese sentimiento con sinceridad: el orgullo de haber vivido el deporte desde adentro, el cariño por los caballos y la alegría de seguir contándolo a través de la radio.
Porque para quienes crecieron entre caballos, caminos rurales y pueblos del interior, el raid no es solo una carrera.
Es memoria, identidad y emoción.
Y esa emoción —como dijo Pico Silva— es la que seguirá llevando en la voz cada vez que el micrófono vuelva a anunciar la largada de una nueva carrera.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon