Fogón Oriental

Jean Franco Benquet: danza, gestión cultural y compromiso con el folklore

today17/03/2026 21

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En Fogón Oriental, el bailarín, docente y gestor cultural Jean Franco Benquet compartió su historia en la danza, su recorrido por distintos espacios formativos y escénicos, y su mirada sobre los desafíos del folklore uruguayo. Con una trayectoria que comenzó en el norte del país y que lo llevó hasta el Ballet Folklórico del Sodre, Benquet dejó además una reflexión clara sobre la necesidad de profesionalizar el sector y seguir formando nuevas generaciones.

Un comienzo marcado por la familia y el folklore

Jean Franco contó que no proviene de una familia directamente vinculada a la danza, pero sí tuvo desde niño un fuerte acercamiento al folklore a través de su abuelo paterno y de su madre. Recordó especialmente aquellas primeras experiencias en Rivera, donde el contacto con el arte y la música popular fue despertando una vocación que luego se transformó en camino de vida.

“Mis canciones de cuna fueron del flaco Alfredo”, dijo, en alusión a Alfredo Zitarrosa, una de las primeras referencias que lo acompañaron desde la infancia.

También explicó que crecer en Rivera implicó convivir con una mixtura cultural muy fuerte, donde el vínculo con Brasil y con el sur del país le dio una perspectiva particular sobre el folklore uruguayo y sus identidades.

De los actos escolares a la formación académica

Su vínculo con la danza comenzó muy temprano, incluso antes de una formación formal. Se definió a sí mismo como “el bailarín de los actos” en la escuela, impulsado por un fuerte sentido patriótico y por su entusiasmo por los símbolos nacionales.

Con el tiempo, ese interés se transformó en formación académica. Pasó por la entonces Escuela de Música de Rivera y luego por procesos de estudio más específicos junto a referentes como María Cristina Albornoz, hasta llegar al Ballet Departamental de Rivera, donde profundizó su preparación.

Ese recorrido le permitió luego continuar su vínculo con Tacuarembó y con espacios como Rumbo Norte, grupo al que también estuvo ligado en tareas de formación técnica con niños y jóvenes.

La experiencia en San Gregorio de Polanco

Uno de los momentos más significativos de la entrevista fue el recuerdo de su trabajo en San Gregorio de Polanco, donde primero llegó como asistente de dirección y luego asumió como director artístico.

Allí le tocó conducir un grupo con distintas edades, trayectorias y realidades personales, en un contexto amateur que buscaba profesionalizar procesos sin perder identidad. Benquet relató especialmente una experiencia de inclusión que lo marcó profundamente: el acompañamiento a un integrante del grupo con dificultades específicas de aprendizaje coreográfico, para quien diseñó una metodología distinta basada en la escucha y en la memoria de la letra de la canción.

“No te quiero perder en este proceso”, recordó que le dijo, explicando que como docente y director sintió la responsabilidad de generar herramientas para que nadie quedara atrás.

Esa experiencia mostró una de las ideas centrales de su mirada artística: que el arte puede y debe ser un espacio de inclusión real, donde el proceso se adapta a las personas y no al revés.

El paso por el Sodre

Jean Franco también repasó lo que significó para él integrar hasta 2024 el Ballet Folklórico del Sodre, luego de haberse formado en la Escuela Nacional de Formación Artística de la institución.

Describió ese proceso como un antes y un después en su carrera. Destacó la exigencia del ingreso, la importancia de la formación académica y el valor de haber tenido contacto con docentes y referentes de enorme peso dentro de la danza uruguaya.

Además subrayó el valor simbólico y profesional de la marca Sodre, especialmente para un artista joven que llega desde el interior del país y desde una disciplina como el folklore, que no siempre tiene las mismas oportunidades de visibilidad que otras ramas de la danza.

Qué hace especial al folklore

Consultado sobre qué tiene el folklore de tan particular, Benquet señaló que se trata de un territorio profundamente ligado a la identidad, a la investigación y a la transmisión cultural. Destacó el papel de festivales como la Patria Gaucha, donde grupos como Rumbo Norte sostienen propuestas escénicas de gran nivel, con una fuerte base formativa.

Para él, uno de los grandes valores de esos espacios es que no solo presentan espectáculos, sino que también forman nuevas generaciones. Y en ese sentido remarcó la importancia de contar con escuelas de formación dentro de los propios grupos, algo que ayuda a sostener la continuidad de los cuerpos de baile y a fortalecer el sentido de pertenencia.

Docencia, gestión y arte

En la actualidad, Jean Franco combina su experiencia en la danza con la docencia y la gestión cultural. Explicó que su formación le permitió desempeñarse en el ámbito educativo, y actualmente trabaja en una escuela en San José, donde articula enseñanza, proyectos artísticos y experiencias escénicas con niños.

Según contó, esa tarea implica no solo transmitir contenidos, sino también acercar el folklore de forma vivencial. Más que hablarles a los niños de determinados referentes o expresiones culturales, busca que los pasen por el cuerpo, que los vivan desde la música y la escena.

A eso se suma su presente familiar. Explicó que el hecho de ser padre lo llevó a reorganizar prioridades y a dejar momentáneamente la actividad escénica más intensa, para concentrarse en su hija, su compañera y en este nuevo momento personal y profesional.

Los desafíos del folklore uruguayo

Hacia el tramo final de la entrevista, Benquet dejó una reflexión muy clara sobre el estado actual de la danza folklórica en Uruguay. Reconoció que hay futuro, que existe formación, que hay jóvenes y procesos valiosos, pero también advirtió que el gran desafío está en la profesionalización del sector.

Sostuvo que el folklore no puede seguir dependiendo solo de la pasión de sus artistas, porque eso muchas veces termina agotando procesos y expulsando talentos. Para él, hace falta una estructura más sólida, con mayor apoyo, visibilidad y condiciones para que quienes sostienen el arte folklórico puedan desarrollarse con herramientas reales.

También señaló que muchas veces la danza folklórica sigue sin ocupar el lugar que merece en grandes festivales o escenarios nacionales, a pesar de la riqueza de los grupos existentes y de la tradición del país en esa materia.

Un sueño cultural

Entre sus proyectos a futuro mencionó dos grandes sueños. Uno vinculado al trabajo con arte y salud, junto a otras compañeras, buscando llevar experiencias artísticas a centros hospitalarios y espacios de cuidado. El otro, más amplio, es la posibilidad de crear algún día un ballet folklórico nacional verdaderamente representativo, que reúna miradas diversas, contemple distintas trayectorias y recorra el país con un criterio integrador.

Su deseo no pasa solo por lo escénico, sino también por generar una estructura donde convivan formación, identidad, territorio y oportunidades.

Un mensaje para las nuevas generaciones

Antes del cierre, dejó un mensaje dirigido a los jóvenes que aman la danza y las tradiciones: no romantizar los excesos, buscar formación siempre que sea posible y actuar con profesionalismo desde el primer momento.

“Tratémonos como realmente queremos ser tratados”, expresó, subrayando que el profesionalismo no empieza cuando llega el reconocimiento externo, sino en la forma en que cada artista se compromete consigo mismo y con su trabajo.

La entrevista dejó el retrato de un joven referente que combina sensibilidad, formación, experiencia territorial y compromiso con lo colectivo. En tiempos donde la cultura muchas veces se sostiene a puro esfuerzo, la voz de Jean Franco Benquet aporta una mirada seria, apasionada y profundamente necesaria sobre el presente y el futuro del folklore uruguayo.

Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:

Escrito por equipodecantoyfogon

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