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Maldonado no quiere quedar reducido a la postal de sol y playa. Esa fue una de las ideas centrales que dejó el director general de Cultura de la Intendencia de Maldonado, Andrés Rapetti, en su charla con Fogón Oriental, donde repasó el cierre de la temporada estival, el movimiento cultural en todo el departamento y la apuesta a una gestión descentralizada que busca consolidar actividades durante todo el año.
El balance que realizó fue claramente positivo. Rapetti explicó que este fue el primer verano en el que al actual equipo le tocó organizar múltiples actividades desde el Departamento de Cultura, una experiencia intensa, exigente y también muy útil para sacar aprendizajes de cara al futuro. Según señaló, la temporada fue “sumamente experimental”, con un ritmo muy fuerte de trabajo, pero también con resultados que los dejaron conformes.
Durante la entrevista, Rapetti destacó que la agenda cultural de Maldonado no se limitó a uno o dos grandes eventos, sino que se desplegó en distintos puntos del territorio y en una amplia variedad de propuestas. Solo en carnaval, indicó, la Intendencia realizó una inversión de 30 millones de pesos para sostener corsos, desfiles y tablados distribuidos por todo el departamento.
A eso se sumaron espacios y actividades como el Festival Internacional de Cine de Punta del Este, el trabajo en sitios como el Arboretum Lussich, la Azotea de Haedo, Pueblo Gaucho, el Castillo Pittamiglio y distintos puntos de encuentro en Maldonado, Punta del Este y Piriápolis. Rapetti remarcó que, además de lo que impulsa la Intendencia, existe una valiosa red de iniciativas particulares que también le agregan un peso enorme a la vida cultural del departamento.

Uno de los ejes más interesantes de la conversación fue la importancia de fortalecer la identidad de cada localidad a través de sus propias celebraciones. Rapetti recordó que esa línea ya estaba planteada desde el inicio de la gestión: que cada pueblo pueda tener su fiesta y afirmar así su perfil cultural.
En ese marco, puso como ejemplo a Pan de Azúcar, que además del tradicional Dulce Corazón del Canto sumó en los últimos años la Fiesta del Chorizo, consolidando dos celebraciones fuertes en el calendario local. También habló de la recuperación de las Jornadas Carolinas en San Carlos, una fiesta histórica que volvió con fuerza y que, según sostuvo, llegó para quedarse.
El trabajo, explicó, también alcanza a otras localidades como Garzón, Gregorio Aznárez y Aiguá, donde ya existen o se proyectan nuevas celebraciones populares. En todos esos casos, el objetivo no es solo ofrecer espectáculos, sino reforzar los procesos identitarios de cada comunidad.
Rapetti dejó claro que uno de los grandes desafíos de un departamento tan dinámico como Maldonado es articular. En verano, dijo, la cantidad de actividades es tan grande que muchas veces se corre el riesgo de superponer eventos entre localidades vecinas o incluso con otros departamentos.
Por eso valoró la creación de una Mesa Departamental de la Cultura, integrada por representantes de la Intendencia y de los municipios, que se reúne mensualmente de forma itinerante. Ese espacio, explicó, no solo permite ordenar la agenda, sino también compartir experiencias entre territorios que muchas veces tienen fortalezas que otros desconocen.
Como ejemplo, mencionó el vínculo entre Aiguá, que tiene una orquesta municipal de larga tradición, y Pan de Azúcar, que aspira a desarrollar una propuesta similar. También destacó la circulación de experiencias entre Maldonado Nuevo y Piriápolis, especialmente en relación con modelos de gestión cultural barrial y estrategias para renovar públicos.
Otro aspecto fuerte de la entrevista fue la mirada de la cultura como motor social y económico. Rapetti insistió en que cada festival, tablado o evento genera movimiento para emprendedores, feriantes y pequeños trabajadores locales. El vendedor de churros, el carrito de panchos, los artesanos y quienes se suman a los circuitos de fiestas del departamento encuentran allí una oportunidad concreta de ingreso.
En ese sentido, también valoró el trabajo con redes de emprendedores y artesanos, y mencionó especialmente la zona de Nueva Carrara, donde se está buscando fortalecer el desarrollo artesanal y turístico con el apoyo de equipos que ya tienen experiencia previa en organización de mercados y circuitos de venta.
Rapetti explicó además que una de las claves de la gestión es pensar cada espacio cultural según su naturaleza y darle un perfil propio. En ese marco, destacó el crecimiento del Centro Cultural Maldonado Nuevo, que pasó de tener unos 200 usuarios al año a cerrar el quinquenio con alrededor de 3.000, incluso atravesando el período de pandemia.
También subrayó el impacto de la Azotea de Haedo, que entre enero y febrero recibió unos 7.000 visitantes, gracias a una gestión que activó el espacio con programación y una propuesta sostenida. En Pueblo Gaucho, por su parte, se resolvió orientar la oferta específicamente hacia el folklore y las tradiciones, dejando atrás una programación más dispersa.
A eso se suma la nueva etapa en la casona del Arboretum Lussich, donde la idea es desarrollar una propuesta vinculada a la botánica, el avistamiento de aves, la talla en madera, la lutería y otras actividades en diálogo con el entorno natural.
Si hubo una definición que ordenó toda la entrevista, fue la idea de que la cultura debe entenderse como un derecho humano. Rapetti subrayó que gran parte de las propuestas impulsadas por Maldonado son con entrada libre y gratuita, incluyendo tablados, desfiles, Pueblo Gaucho, el Arboretum, el Paseo de La Pasiva, el Castillo Pittamiglio y otros espacios del departamento.
Esa accesibilidad, remarcó, no es un detalle menor, sino una decisión política sobre cómo concebir la cultura: cercana a la gente, abierta, descentralizada y presente durante todo el año, no solamente en temporada.
En el cierre, Rapetti invitó a mirar a Maldonado desde una perspectiva más amplia. Dijo naturalmente que el departamento es mucho más que verano: tiene mar, sierras, bosques, humedales, patrimonio, pueblos con identidad propia y una agenda cultural que busca sostenerse durante los doce meses.
Esa visión resume buena parte del enfoque que atraviesa hoy la política cultural del departamento. No se trata solo de programar actividades, sino de construir comunidad, generar oportunidades y reforzar el vínculo entre territorio, memoria y futuro. En ese camino, Maldonado parece decidido a demostrar que la cultura no es un complemento del verano, sino una herramienta central para pensar el desarrollo de sus pueblos y de su gente.
Y allí está, quizás, una de las claves más valiosas de esta gestión: entender que cuando la cultura se trabaja con seriedad, cercanía y visión territorial, no solo enriquece la agenda de un departamento, sino también la vida cotidiana de quienes lo habitan.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon