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La música volvió a encender el fogón. En Fogón Oriental, la cantante María Elena Melo compartió una charla íntima y emotiva en un día muy especial: su cumpleaños. Entre recuerdos de infancia, reflexiones sobre el folklore y adelantos de nuevos proyectos, la artista repasó una vida profundamente ligada al canto y a la cultura popular uruguaya.
Con décadas de trayectoria, Melo continúa activa en escenarios y proyectos culturales, reafirmando una convicción que atraviesa toda su carrera: la música es una forma de vida que nace muchas veces en el hogar y se proyecta hacia la comunidad.
El vínculo de María Elena Melo con la música comenzó muy temprano. En su casa siempre se escuchaban distintos estilos: tango, folklore, música clásica y canciones melódicas. Su padre cantaba y tocaba la guitarra, mientras que su madre también disfrutaba interpretar tangos.
Fue su propio padre quien le regaló una pequeña guitarra cuando tenía apenas cuatro o cinco años. Desde entonces comenzó a acercarse al instrumento, primero escuchando y luego animándose a tocar y cantar.
Durante su niñez, sin embargo, la timidez la llevaba a cantar únicamente en el ámbito familiar. Con el tiempo llegaron las primeras presentaciones escolares y el descubrimiento de que la música podía ser también un camino público.
Ese entorno familiar fue clave. Según recuerda, sus padres siempre la incentivaron a seguir adelante con el canto y acompañaron cada paso de su formación artística.
Aunque el folklore uruguayo es uno de los pilares de su carrera, Melo nunca se limitó a un solo estilo. Con los años también desarrolló una fuerte conexión con el tango y otros géneros de la música popular.
En distintas etapas de su trayectoria participó en proyectos musicales diversos, incluso cantando repertorios melódicos o en otros idiomas cuando fue convocada por orquestas y grupos musicales.
Para la artista, la música no debería dividirse en compartimentos estancos. Su mirada siempre fue amplia: si una canción conmueve, vale la pena interpretarla.
Ese enfoque la llevó a compartir escenarios con distintos músicos y a participar en experiencias artísticas variadas dentro de la música popular.
Más allá de esa apertura musical, Melo reconoce que el folklore tiene un valor especial. Para ella, cantar la música de raíz significa representar paisajes, historias y formas de vida profundamente vinculadas con el país.
En la entrevista recordó especialmente su vínculo con el poeta Lucio Muñiz, con quien mantuvo una larga amistad y cuyas letras llegó a musicalizar.
Lo que más la conmovía de su obra era la capacidad de describir escenas cotidianas y paisajes del Uruguay con una fuerza poética que hacía sentir al oyente dentro de la historia que se cantaba.
Uno de los momentos más significativos de su carrera fue el espectáculo que realizó en la Sala Zitarrosa a comienzos de los años 2000, cuando el histórico escenario montevideano reabría sus puertas.
Aquel concierto, grabado en vivo, marcó un paso importante en su trayectoria. La acompañaron músicos como Marcel Chávez, Silvia Ortega, Chichito Cabral y Néstor Vaz.
Como suele ocurrir antes de cada presentación importante, los nervios estuvieron presentes. Pero una vez sobre el escenario, todo fluyó con naturalidad, dejando una experiencia que hoy recuerda como profundamente emocionante.
Durante la entrevista en Fogón Oriental, María Elena Melo adelantó una primicia: el 14 de mayo presentará un nuevo espectáculo en el Planetario Municipal de Montevideo.
La propuesta se titula “Desde el silencio” y la realizará junto al cantante Carlos Alberto Rodríguez, con quien mantiene una intensa actividad artística.
El repertorio estará centrado en obras de Osiris Rodríguez Castillo, Rubén Lena y Aníbal Sampayo, tres autores fundamentales de la canción uruguaya.
La idea es generar una experiencia distinta para el público, combinando música con las proyecciones del planetario, de modo que los espectadores puedan contemplar el cielo mientras escuchan canciones inspiradas en los paisajes y las historias del país.
Consultada sobre el lugar de la mujer en el folklore, Melo reconoce que hoy hay más voces femeninas visibles que en otras épocas, aunque todavía considera que falta mayor presencia en escenarios y festivales.
Existen muchas mujeres cantoras —afirma— pero no siempre tienen las mismas oportunidades de presentarse en grandes escenarios o circuitos artísticos.
Para ella, la clave no pasa por establecer competencias entre hombres y mujeres, sino por generar más espacios donde todas las voces puedan ser escuchadas.
Además de su actividad artística, Melo dedica tiempo a proyectos culturales en su barrio. Actualmente dirige un coro de adultos mayores en el centro SACUDE, en la zona de la Gruta de Lourdes.
El coro reúne a unas treinta personas que encuentran en el canto una forma de expresión, encuentro y bienestar.
Para la artista, estos espacios demuestran que la música no solo pertenece a los escenarios, sino también a la vida cotidiana de las comunidades.
La charla en Fogón Oriental dejó en claro que María Elena Melo continúa creando, ensayando y proyectando nuevas ideas. Entre conciertos, trabajo comunitario y colaboraciones con otros músicos, su vínculo con el canto sigue tan vivo como en aquellos primeros años de infancia.
En definitiva, una trayectoria que demuestra que el folklore, cuando se vive con autenticidad, es mucho más que un género musical: es una forma de contar quiénes somos.
Escuchá la entrevista completa en el Canal de Spotify de Radio Oriental Agropecuaria 770 AM:
Escrito por equipodecantoyfogon
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